jueves, 28 de julio de 2011

Cuidad de Dios

La vida en los barrios marginales de Brasil o las llamadas FAVELAS se ha ido deteriorando e incrementando. La película nos muestra la evolución de una urbanización construida en los años sesenta con el propósito de albergar familias sin un hogar, y que en poco tiempo acabó convertida en una ciudad marginal regida por sus propias leyes e impenetrable para quienes no viven allí. Se trata de barrios para gente pobre, estas en busca de una oportunidad. Una vez  que se encuentra en los alrededores de la ciudad, su vida cotidiana se irá degradando, sin políticas públicas y sin empleo. De hecho, los jóvenes crecen sin una socialización en el trabajo. Así, por ejemplo, cuando al principio de la película dos ladrones del Trío Ternura pasan la noche escondiéndose de la policía en un árbol, después de haber cometido un robo, uno de ellos se pregunta que cómo será trabajar.
Progresivamente la delincuencia y pandillas irán tomando mayor peso en la articulación social de la comunidad. La violencia arrastra a los habitantes de la favela como única garantía de éxito y de supervivencia. La misma evolución de las formas en las que se desenvuelve la delincuencia resulta significativa, de las escenas románticas de los primeros ladrones en los años sesenta, justo cuando nace el asentamiento de Ciudad de Dios, con unos delincuentes cargados aún de inocencia, hasta el progresivo incremento de la violencia, el uso de las armas de fuego y la expansión del narcotráfico en los años setenta, para llegar a una situación de caos total al final de la década siguiente. Un momento central en esta evolución es el momento en el que Ze Pequeño decide que lo que hay que hacer es dejar de robar y dedicarse a traficar con droga. Desde ese momento todo adquiere unas dimensiones desproporcionadas y la economía de la droga adquiere un protagonismo fundamental en la vida de los suburbios urbanos.
De igual forma el peso social de los delincuentes varía, nacen en la comunidad y ella misma les protege. Posteriormente desempeñan un lugar central en la vida del barrio, lo controlan y protegen a sus habitantes de otras bandas. Al final, el caos se instala y cada vez hay menos reglas, menos  pautas de conducta. Pero en este proceso de degradación también participan actores externos, así la película denuncia la implicación y complicidad de la policía en la venta de armas y su corrupción.
Otro de los temas sobre los que merece llamar la atención que aborda la película es sobre la situación de los niños en la favela. A medida que pasa el tiempo, la degradación ambiental afecta también a los más pequeños. Los niños que acaban controlando el negocio del tráfico de drogas al final de la película, suenan con llegar a ser los mas temidos del mundo con la incertidumbre de llegar a adultos. Su niñez cada vez es más corta. Así por ejemplo, resulta significativo que uno de los niños diga, en un momento de la película, que ya es un hombre por el hecho de haber fumado, inhalado droga, robado y asesinado. Se trata de una nueva generación familiarizada con el crimen, que ha crecido con él y que acaban controlando despiadadamente este ambiente. 

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